La pandemia del covid-19 generó una crisis con diversos y profundos impactos en el tejido social, sanitario y económico. Diversos, porque ha impactado a todos los sectores en todas las regiones, sin distinguir tamaño de empresas, organizaciones ni procesos, y porque cada sector económico o grupo social la ha afrontado de manera diferente, según sus propias capacidades o dificultades. Profundos, porque ha impactado las estructuras fundamentales del tejido social, económico, sanitario, educativo y cultural, golpeando especialmente a los más frágiles, entre quienes las mujeres cargan la peor parte al salir más afectadas por el desempleo y porque, en mayor medida, han debido ocuparse de las labores de cuidado, la educación a distancia y la cotidianidad en el hogar.
Desde la perspectiva económica, el mayor perjuicio se dio porque el comercio y las actividades económicas se detuvieron casi por completo en algunos sectores, como el turismo, por ejemplo. Retomar la dinámica que teníamos tomará su tiempo mientras la vacunación va llegando a tasas razonables que permitan el restablecimiento de la confianza y, con ella, el flujo de viajes y del consumo. El parón de la economía implicó caída de ventas, pérdida de empleos, reducción de la ocupación e incertidumbre en la planeación. Excepto para sectores como el de la tecnología y los negocios digitales que, de hecho, han crecido porque han sido la respuesta a muchas de las complejidades de la pandemia y una manera de adaptarse a esta crisis.
En este contexto, para Ocensa urgía poner en marcha una estrategia de reactivación económica en su área de influencia, y ello era coherente con su programa Mujer y Desarrollo, específicamente en la línea Mujer y Comunidad, que busca el empoderamiento de la mujer en los ámbitos público y empresarial. Además, en los últimos años, la compañía había apoyado con acierto el fortalecimiento de unidades productivas individuales y colectivas, por lo que aumentar el impacto de las intervenciones en este sentido para aportar a la dinamización de la economía era un paso lógico en el propósito de construir sostenibilidad en los territorios en los que tiene presencia.
Por eso en 2020, de la mano con la Fundación Oleoductos de Colombia y Peace StartUp, se concibió el proyecto Reactivación Sostenible, plataforma para el fortalecimiento y aceleración de unidades productivas, que ha permitido incentivar la generación de ingresos y empleos, aportando a la reactivación económica territorial.
El inicio de la reactivación
La Fase I del proyecto se llevó a cabo en los seis departamentos del área de influencia (Sucre, Córdoba, Antioquia, Santander, Boyacá y Casanare) y se enfocó en unidades productivas que se destacaban por su potencial para recuperar ingresos y generar empleo. Ello bajo un esquema de trabajo basado en la gestión ágil, el mapeo de necesidades y oportunidades empresariales y territoriales, la creación de esquemas flexibles de colaboración, y un plan personalizado para fortalecer capacidades en cuatro palancas: innovación, transformación digital, conexión de mercados y acceso a financiación.
Para finales de 2020, Reactivación Sostenible dejó como resultado 287 diagnósticos de resiliencia, 112 caracterizaciones empresariales, 10 alianzas territoriales y 17 empresas fortalecidas. Además, de la consolidación de un equipo de trabajo comprometido, herramientas de evaluación e intervención y aprendizajes fundamentales para replicar y escalar el impacto.
Reactivación en marcha y… ¡mejorando!
Partiendo de lo aprendido en la Fase I y de la información diagnóstica sobre las unidades productivas potenciales, para 2021, en la Fase II se seleccionaron otras 14 unidades productivas para intervenir y se aseguró el seguimiento de las 17 unidades fortalecidas en 2020.
La primera línea, etapa de Fortalecimiento y aceleración de las 14 unidades productivas nuevas inició con un diálogo sobre sus prioridades y una evaluación cualitativa y cuantitativa de ellas en las cuatro palancas: acceso a mercados, innovación, transformación digital, financiación; también en temas transversales de negocios verdes, sostenibilidad y empoderamiento económico de la mujer. Con base en esta evaluación se determinó una intervención a la medida de cada empresa, acorde a los retos principales que se derivan de su tamaño, su estructura organizativa, su desempeño en las palancas y, por supuesto, del contexto territorial en el que opera.
En la segunda línea, de Seguimiento, las 17 unidades productivas intervenidas en 2020 recibieron acompañamiento para evaluar los resultados de la etapa anterior y fortalecer otros aspectos. También se utilizó un enfoque de pensamiento de diseño, que garantiza que los empresarios y empresarias participen en el proceso integralmente, dándole legitimidad y eficacia a las acciones que serán implementadas para su fortalecimiento.
¿Por qué las cuatro palancas?
El proyecto se basa en cuatro palancas fundamentales para dinamizar el modelo del negocio:
- Acceso a mercados: compresión de las dinámicas de oferta y demanda, y de la oportunidad; preparación para adaptar la oferta.
- Innovación: adaptación de los procesos empresariales para crear productos y servicios que brinden soluciones a los problemas, necesidades y oportunidades del mercado.
- Transformación digital: adaptación al mundo digital para una respuesta acertada a las prioridades de la demanda, y a las potencialidades y procesos internos de la empresa misma.
- Financiación: comprensión de los indicadores financieros más relevantes y de las necesidades de financiación para el crecimiento sostenible.
Estas cuatro palancas le permiten a la empresa rural comprender mejor su mercado y sus clientes, innovar, conectarse a redes comerciales y de conocimiento, adecuarse a los desafíos del mundo digital y acceder a capitales.
En síntesis, con el proyecto Reactivación sostenible, durante los últimos dos años Ocensa, con el apoyo de la Fundación Oleoductos de Colombia, ha venido cumpliendo su propósito de impulsar la actividad empresarial rural brindándole a quienes se han decidido a emprender para asegurar su sustento y aportar así al progreso de su comunidad, los conocimientos y herramientas necesarias para que sus negocios sean rentables y sostenibles, con una metodología-condición que ha sido clave para el éxito del proyecto: el diálogo. Diálogo para acordar con las personas involucradas las posibilidades y expectativas de crecimiento, competitividad e inserción a cadenas de valor globales. Una condición en la que se aplica con rigor el enfoque de género y de impacto de la agenda global, donde la innovación no tiene sentido separada del cuidado ambiental, el desarrollo sostenible y las oportunidades para todas y todos.





