A lo largo de 35 años, nuestra Fundación ha gestado procesos de desarrollo en los territorios donde tiene presencia. Este trabajo ha sido posible gracias a la experiencia y trayectoria que hemos consolidado de la mano de aliados estratégicos, como organizaciones comunitarias. Con ellas hemos comprobado que la confianza es la base fundamental para generar impacto social, económico y ambiental en las comunidades, y para garantizar que los procesos y proyectos no solo se ejecuten plenamente, sino que también dejen un legado de progreso y bienestar. Así, impulsamos la capacidad de agencia y el trabajo colectivo, pilares indispensables para el desarrollo sostenible como propósito principal.
Nuestro modelo único de gestión, además de centrar su accionar en el fortalecimiento de capacidades de líderes y lideresas de Juntas de Acción Comunal (JAC), busca transformar las realidades territoriales, desde los aportes que realiza cada grupo de interés.
Desde esa perspectiva, desarrollamos una intervención con enfoque diferencial, donde las comunidades étnicas, poblaciones juveniles, mujeres, niños, adolescentes y jóvenes son los protagonistas. En esta oportunidad, destacamos a los cabildos de las comunidades indígenas zenúes de Córdoba y Sucre, los cuales han sido fundamentales para lograr accionar bajo un enfoque que valora la diversidad de identidades y promueve la inclusión mediante acciones que contribuyen a reducir las brechas y barreras socioeconómicas.
Confiando en sus capacidades de agencia y operación de los cabildos, hemos impulsado proyectos de mejoramiento de infraestructura comunitaria y acompañamiento y fortalecimiento comunitario que generan un beneficio colectivo. De esta manera, los pueblos no solo se convierten en beneficiarios de los proyectos, sino también en gestores, operadores y vigilantes del desarrollo en sus territorios.
“Trabajar con la Fundación ha sido muy beneficioso. Además de ser los ejecutores de un proyecto de mejoramiento comunitario que permitió la contratación de mano de obra local, aprendimos a realizar veeduría comunitaria y a garantizar la seguridad en el trabajo. Esto nos fortalece como comunidad y como futuros contratistas. Fue nuestra primera experiencia como contratista, pero es el camino para seguir apostándole al desarrollo de nuestra comunidad.”
Jonathan Suárez, capitán menor de la comunidad indígena de Sabana Nueva, en Tuchín (Córdoba).
En definitiva, el fortalecimiento con enfoque diferencial es más que una estrategia; es un compromiso con la dignidad, la autonomía y el desarrollo sostenible de las comunidades. Nuestra Fundación reafirma su compromiso de continuar trabajando codo a codo con los pueblos, respetando su saber ancestral y potenciando sus capacidades para construir un futuro próspero y justo para todos.





