En la actualidad, la expresión “bendecidos y afortunados” ha ganado popularidad en las redes sociales y en el argot urbano en algunas regiones de Colombia. Esta frase se utiliza con frecuencia para referirse, de forma sarcástica, a aquellos jóvenes que exhiben estilos de vida llenos de lujo y comodidad. Para muchos, ser “bendecido” en este contexto significa tener acceso a bienes materiales sin mayor esfuerzo, y “afortunado” alude a disfrutar de privilegios que no necesariamente son resultado del trabajo duro o del desarrollo de habilidades.

Sin embargo, al otro lado del espectro, existe una interpretación mucho más poderosa y transformadora: ‘‘bendecidos y empoderados’’, en la que en el marco del proyecto Red Empoderamiento Joven, implementado por Oleoducto de Colombia con el apoyo de la Fundación Oleoductos de Colombia y la Corporación Lel, ser un joven bendecido significa estar dotado de conocimientos y competencias, mientras que estar empoderado implica tener las herramientas para transformar comunidades y ser un verdadero agente de cambio.
En lugar de mostrar una vida llena de lujos y superficialidad, los jóvenes de la Red Empoderamiento Joven están siendo capacitados en áreas importantes que les permiten liderar y mejorar la calidad de vida en sus comunidades. El enfoque de su formación ha sido integral, abarcando temas esenciales para su crecimiento personal y colectivo.
Uno de los pilares fundamentales de su preparación ha sido la comunicación efectiva. Aprender a comunicarse de manera asertiva no solo mejora sus relaciones interpersonales, sino que también les permite trabajar en equipo y resolver conflictos de manera más constructiva. En un contexto comunitario, una buena comunicación es esencial para generar diálogo y cooperación entre vecinos, líderes locales y actores institucionales.
Otro aspecto clave ha sido el desarrollo de habilidades de liderazgo y negociación. Estos jóvenes han aprendido a asumir roles proactivos dentro de sus equipos, a tomar decisiones con responsabilidad y a negociar en situaciones desafiantes. Estas habilidades son cruciales para cualquier persona que desee generar cambios en su entorno, pues les permite coordinar esfuerzos, movilizar a otros y representar de manera efectiva los intereses de su comunidad.
La formación también ha abordado la participación ciudadana y el reconocimiento de plataformas juveniles. Al empoderar a estos jóvenes para que comprendan las dinámicas de la participación ciudadana, se les está brindando las herramientas para involucrarse de manera activa en la vida política y social de sus territorios. Esto no solo fortalece la democracia, sino que asegura que sus voces sean escuchadas en la toma de decisiones que afectan directamente su entorno.
La importancia de esta formación radica en que no solo los convierte en líderes visibles, sino en líderes con propósito. Mientras que en el argot popular, ser “afortunado” puede relacionarse con una actitud superficial y egoísta, los jóvenes de la Red Empoderamiento Joven optan por ser ‘‘empoderados’’ demostrando que a través de la mejora continua de sus habilidades pueden servir a los demás y construir un futuro sostenible y equitativo para todos.
A través de esta red, estos jóvenes reafirman que ser “bendecidos y empoderados” puede ser una nueva etiqueta, que lejos de ser negativa, refleje su compromiso de vida con sus comunidades, un compromiso que incluye empatía, responsabilidad y un deseo genuino de crecer con propósito en el mundo que les rodea.
La Red Empoderamiento Joven la conforman más de 50 jóvenes de Caucasia, Coveñas, Puerto Berrío, Puerto Boyacá y San Antero.





