Actualmente, en Córdoba, Sucre y la región de Urabá, la ola invernal ha alterado la tranquilidad de los territorios, afectando las condiciones de vida y poniendo a prueba la capacidad de las comunidades para proteger lo más importante: la vida. Las precipitaciones constantes e intensas han provocado inundaciones, desbordamientos de ríos, aumento del oleaje, deslizamientos de tierra y emergencias sanitarias que impactan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.
Según un reporte reciente de la agencia de noticias EFE, basado en cifras oficiales del Presidente de Colombia, las lluvias han dejado al menos 14 personas fallecidas y cerca de 9.000 viviendas destruidas en la región Caribe, afectando a casi 50.000 familias que hoy enfrentan pérdidas materiales, desplazamientos y una profunda incertidumbre.
A esta situación se suman los riesgos para la salud pública. El agua estancada favorece la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya, mientras que la humedad incrementa los casos de infecciones respiratorias y cutáneas, especialmente en niños, niñas, personas mayores y población con condiciones de salud preexistentes.
Frente a este panorama, la prevención y la información oportuna son fundamentales. Conocer y compartir acciones sencillas puede marcar la diferencia y salvar vidas.
Acciones de prevención que pueden protegerte a ti y a tu comunidad. Comparte estas recomendaciones con tu familia, vecinos y personas cercanas:

Sabemos que muchas personas han perdido sus viviendas, cultivos y las oportunidades que les permitían sostener a sus familias. Por eso, hoy más que nunca, la empatía y la solidaridad son esenciales. Si tienes la posibilidad de ayudar, hazlo. En momentos de emergencia, las acciones solidarias fortalecen a las comunidades y siembran esperanza.





