En Colombia, la situación de la juventud es un reflejo de los desafíos y oportunidades que enfrenta el país. A pesar de representar un porcentaje significativo de la población, los jóvenes colombianos se enfrentan a problemas estructurales como el alto desempleo juvenil, que alcanzó un 21,6% en 2021, y una profunda brecha de género, especialmente agravada por la pandemia según cifras del Panorama de los jóvenes en Colombia tras la pandemia, PNUD, abril 2022, además, según la misma fuente, muchos jóvenes, especialmente mujeres, se ven atrapados en la falta de oportunidades laborales y educativas, con una elevada proporción de ellos que no están ni trabajando, ni estudiando.

““La consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible exige un cambio radical, que solo tendrá lugar si empoderamos a los jóvenes y trabajamos con ellos en pie de igualdad” António Guterres, Secretario General de la ONU 2024.”
Durante 34 años, la Fundación Oleoductos de Colombia ha trabajado incansablemente por el desarrollo sostenible de las comunidades, con un enfoque especial en la juventud.
En 2024, la Fundación apoya alrededor de 13 mil jóvenes a través de la implementación de proyectos de inversión social con enfoque joven sobre emprendimiento, cultura y educación. Gracias a estas iniciativas, estos jóvenes han fortalecido sus proyectos de vida, han desarrollado nuevas habilidades y han abierto nuevas perspectivas que les permitirán ser agentes de cambio en sus comunidades y cerrar las brechas de la desigualdad.
Por otro lado, en 2024, los proyectos de inversión social de ODC, apoyados por la Fundación Oleoductos de Colombia, están centrados en empoderar a la juventud en las comunidades donde operan. Estos proyectos promueven el desarrollo económico juvenil mediante el fortalecimiento de habilidades comerciales y empresariales, la creación de redes juveniles para abordar problemáticas comunitarias, y el fomento del desarrollo cultural, social y artístico en poblaciones vulnerables. Además, se enfocan en fortalecer la apropiación tecnológica en instituciones educativas, mejorando la conectividad y la capacitación en temas digitales.
También se impulsan la educación en transición energética y el desarrollo de habilidades para la innovación y el liderazgo juvenil, potenciando la autonomía económica de los jóvenes. Estos esfuerzos subrayan el compromiso con el crecimiento y formación de la juventud como catalizadores de cambio en sus comunidades.
“El Laboratorio de Emprendimiento Juvenil es importante para mí porque me capacita para fomentar el desarrollo económico en mi región. Al proporcionarme herramientas y habilidades para fortalecer mis ideas de negocio, me inspira a generar empleo y dinamizar la economía local. Me empodera para ser un agente de cambio, mejorando mi autoestima y mi capacidad de influir de manera positiva en mi entorno”. Isabel Sepúlveda Escobar, joven emprendedora. Proyecto Laboratorio de Emprendimiento Juvenil.
Este compromiso con la juventud no solo busca mejorar sus condiciones de vida actuales, sino también sentar las bases para un desarrollo sostenible en el largo plazo. Invertir en los jóvenes hoy es, sin duda, invertir en un futuro más próspero y sostenible para todos.





